
Bienvenidos al sitio consagrado a la red internacional de trabajadores sociales de calle coordinado por la ONG Dynamo International. Esta página web les servirá entre otras cosas, para conocer las actividades y resultados generados en el marco de la red, para participar en sus procesos de intercambio de buenas prácticas, y para poder constituir un taller local de trabajadores sociales de calle y convertirse en niembro de la red.
Dynamo International promueve y coordina esta verdadera plataforma de solidaridad internacional para los educadores de calle.
Disfrútenlo y no duden en contactarnos.
Nos hemos visto por primera vez a principios del mes de junio, en el autobús que nos llevaba de Estrasburgo a Ginebra. Estaba leyendo el “Discours sur le Colonialisme” (Discurso sobre el Colonialismo) del autor martiniqués Aimé Cesaire. Brahim Benhadou despertó nuestra curiosidad y nos desveló parte de su historia…
Éramos unas quince personas, educadores de calle, asistentes sociales, juristas, que participábamos a un viaje de estudios sobre los derechos del niño organizado conjuntamente por Derechos de la Niños Internacional y Dynamo International. Durante los encuentros organizados en las sede del Consejo de Europa y de las Naciones Unidas Brahim defendió en varias ocasiones la causa de los menores extranjeros no acompañados (MENA) que solicitan asilo en nuestro país. ¡Y con razón! Es el responsable del servicio MENA del Servicio Social de Solidaridad Socialista.
Es en este servicio que nos volveremos a encontrar, calle de Parme, en Saint-Gilles. Frente a las oficinas, nos encontramos también con varios colegas, y entre ellos a Kandida, de origen Ruandés, que regresa de “NOH” (Neder-over-Hembeek), donde se encuentra un centro de acogida para MENA. Kandida, junto con Brahim, Karin, y pronto con Zaccharia, es la tutora de unos veinte jóvenes desarraigados, perdidos en nuestro pequeño, pero complicado, país.
No hay vacaciones para los MENA y sus tutores
Papeles administrativos, trámites jurídicos, ayudas sociales, búsqueda de alojamiento, estudios, formaciones… las necesidades son múltiples.
- En esta ciudad en la que muchos están de vacaciones, tenemos una pregunta : ¿podrán estos jóvenes descansar un poco durante el verano?
- “Mientras no hayan regularizado su situación, no pueden salir del territorio belga. Es una dificultad adicional para ellos, nos explica Brahim con su acento cantante. Algunos centros organizan campamentos. También es un periodo en el que los MENA desaparecen y otros se aparecen, lo que nos da más trabajo.”
- Ser tutor no es una tarea fácil: “Parte de estos jóvenes experimentan situaciones complicadas, y sus proyectos de vida son a menudo muy diferentes de lo que les proponemos. Por ejemplo, algunos abandonaron la escuela en su país de origen, y aprendieron a arreglárselas solos para sobrevir. Llegaron a Bélgica con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida, y eso implica forzosamente tener dinero. Ellos buscan un trabajo, y nosotros les proponemos regresar a la escuela, lo que no siempre entienden. Otros dejaron a su familia y pasaron por experiencias muy duras en la calle, por lo que tienen muchas dificultades para vivir en un centro con reglas estrictas. No hay soluciones tipo. Trabajamos caso por caso. A veces funciona, pero a veces deciden irse para probar fortuna en otro país, pero menos mal no es la mayoría.”
- ¿Y porqué este viaje a Estrasburgo y a Ginebra?
- “Llevo tres años trabajando con atención sobre la situación de los MENA y quería descubrir en qué las instituciones internacionales pueden mejorar su situación, pero también quería descubrir cómo los trabajadores sociales pueden llamarles la atención sobre situaciones en las que a menudo nos encontramos sin recursos.”
Belga de origen Marroquí
Para acompañar a estos jóvenes, Brahim tiene muchos ventajas, y en particular su historia familiar que también es la historia del éxodo de sus abuelos. En 1966 su padre tiene 16 años y llega con el abuelo a Bélgica en el marco de un programa de trabajo. Trabajan en diferentes áreas: fabricación de alquitrán, asfaltado de las carreteras, chatarra, construcción del metro de Bruselas, para terminar en una fábrica de armazones de construcciones en Vilvorde. La madre de Brahim, entonces adolescente, también llega a Bruselas con su familia.
- “Mis abuelos paternos y maternos pertenecían a lo que llamamos los Glaha, nos cuenta Brahim, los Bereberes originarios del norte de Marruecos, de los pueblos periféricos de las ciudades fronterizas de Nador y Oujda. Tradicionalmente, iban a trabajar en Argelia seis meses al año, como trabajadores temporeros. Es así como mis padres nacieron en Argelia bajo la colonia francesa y crecieron en Oran.” A partir de los años 1960, toda la historia de la familia se sitúa en Bruselas donde se casaron sus padres. “Soy un verdadero Bruselense, y siempre me siento desorientado cuando salgo de mi ciudad para ir a otras partes de Bélgica! Nací el 4 de noviembre de 1979 en el Hospital Saint-Pierre, a unas cuadras de aquí. Siempre he vivido en Anderlecht, donde se encuentra la mayoría de mi familia paterna, mientras que la rama materna se encuentra más bien en Schaerbeek.” La trayectoria escolar de Brahim se desarrolló sin dificultades: las primarias en la escuela católica Sainte-Marie, las secundarias en el Instituto Soeurs de Notre-Dame, y los estudios de sociología en las Facultades Saint-Louis y luego en la Universidad Libre de Bruselas (ULB), periodo durante el que trabajó de educador social de calle. “Desde mis primarias, los profesores me apoyaron y alentaron, lo que tuvo una influencia positiva sobre la manera de verme a mi mismo. Tenía el reconocimiento de mis profesores y de mi familia. Todos no tienen esa suerte. Se operan distinciones con facilidad y algunos alumnos son orientados hacia callejones sin salida.”
- ¿Resulta curioso para un musulmán practicante haber estudiado en escuelas católicas?
- “Es algo contrario a toda las ideas preconcebidas vehiculadas sobre la inmigración y las religiones. En primaria, asistía a las clases de religión musulmana. Nuestros compañeritos cristianos nos hablaban de la buena noticia que no podríamos conocer. Esto fue algo intrigante durante toda mi infancia, y tenía ganas de saber lo era! dice riendo. En la secundaria solo había clases de religión católica y leí la Biblia. Es parte de mi bagaje.”
- ¿En algún momento pensaste en convertirte?
- “No, en ningún momento, dice riendo. Pero lamento ver que algunos operan un repliegue sobre ellos mismo, mientras que nuestro país presenta una mezcla tan grande de culturas, religiones, tradiciones. Para mi, esta mezcla es natural.” También recuerda su infancia feliz con sus dos hermanas grandes, su hermanito y los amigos de barrio o de la clase, de varias nacionalidades : Griegos, Españoles, Congoleses, Tunecinos… “Un verdadero amalgama de todos los colores”.
- ¿Y todo era color de rosa?
“Bueno, también tuve que enfrentar el racismo. En Amberes hasta me trataron de Árabe asqueroso y me insultaron porque hablaba en francés. No aceptaron el jovencito de Bruselas, de origen marroquí, que habla francés. De todos modos trato de despersonalizar el racismo, y pienso que los Italianos, los Griegos, los Polacos, no fueron tratados de mejor manera cuando llegaron. Pero el racismo me da miedo, porque todo puede derrapar tan rápido. Pienso en la comunidad judía que sufrió mucho durante la ultima guerra. Se necesitan espacios de diálogo, de encuentros, no para poner todo el mundo de acuerdo, sino para aprender a conocerse y a respetarse.”
Súper papa a bordo
Detrás de su escritorio, puso un cartelito con la historia de las cifras, como un guiño a la cultura árabe. En buena posición viene la foto de sus hijos: Anissa y Ilyas, los gemelos de 5 años y medio, e Ismael, 3 años, en medio de un gran triángulo rojo, con una escritura infantil que dice “Súper papa a bordo”. También viene una foto de él y de su esposa, una belga de origen marroquí, con la que se casó cuando todavía era estudiante; elle trabaja ahora como asistente social en el área del alojamiento. En la foto, su esposa viene con el velo. “Nunca fue para mi un criterio de pureza, piedad o respeto. De haberme escuchado cuando era joven, mi esposa hubiera podido ser africana, o judía, o los dos. Molestaba a mi madre con eso. Mi esposa ya llevaba el velo cuando nos conocimos, pero no era un criterio para mí. Mi madre lleva el velo, pero mis hermanas no. Es una elección individual.” Pero reconoce que algunas familias imponen el velo, lo que no tiene sentido, porque ya no tiene sentido personal.
- ¿Qué lugar ocupa para él la religión?
“Es la piedra angular de mi vida, es algo muy íntimo y personal. Mis padres me transmitieron los valores del Islam, pero no son contradictorios con los derechos humanos o la Constitución belga. Son principios generales de vida: no robar, no matar, respetar a los demás, etc. Trato de compartir estos valores con los demás, y acepto cuestionarme al respeto. Son principios comunes a algunos pensadores occidentales, cristianos, budistas, ateos. En la ULB me encontré con un gran espacio de libertad.” ¿Suponemos que quieres transmitir estos valores a tus hijos, en un mundo que se mueve tan rápido? “Me gustaría sobretodo aprenderles a desarrollar su juicio frente a la cantidad de información que recibimos, y en particular por medio de Internet. Como padres, debemos ser atentos. También me gustaría llevarlos a África para enseñarles que todo el mundo no vive como nosotros, y hacerles descubrir sus raíces, en Maruecos, pero también en Argelia donde mi abuelo esta enterrado.” Detrás de él en la pared viene la magnífica foto de una caravana de dromedarios en el desierto. “Es un modo de vida duro, pero con tanta liberta, tanta apertura hacia la inmensidad del mundo, que da ganas de vivirlo.”
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